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Como bien sabemos, con la llegada de la era digital las empresas constituidas de manera tradicional se han visto obligadas a transformarse y a cambiar, redefiniendo desde sus procesos de gestión hasta su estructura organizacional. Empresas exitosas como Google o Spotify son sólo algunas de las que se atrevieron a incursionar en la aventura de migrar y convertirse en empresas ágiles, incorporando prácticas y metodologías de trabajo que les permitieron adaptarse y evolucionar constantemente.

Así, en un contexto dominado por la transformación digital, la llegada de las metodologías ágiles están permitiendo a las empresas aventajarse a su competencia, poniendo en valor el trabajo en equipo, respondiendo a los cambios de forma oportuna, adaptándose al entorno, comprendiendo el rol fundamental que tiene la participación del cliente en la satisfacción de sus necesidades, involucrándolo desde el minuto cero en el proceso de desarrollo, empujando a las compañías por el camino de la innovación, prestando especial atención a la relación que promueven las compañías con sus stakeholders.
En 3IT entendimos esto y desde hace ya algunos años decidimos cambiar y migrar a la “agilidad”. Como en toda travesía, el camino no fue fácil y nos encontramos con distintos tipos de dificultades con las que, sin duda, también te encontrarás si estás pensando en incorporar la agilidad o ya estás en ese proceso. Es por eso que, a continuación, compartimos contigo las principales barreras que se generan al momento de adoptar y comenzar a aplicar las metodologías ágiles en tu empresa.

  1. Resistencia al cambio: este es uno de los casos típicos y uno de los principales desafíos al momento de apostar por la agilidad. Tanto es así que existen empresas que se dedican exclusivamente a la Gestión del Cambio, para poder llevar a cabo las transformaciones que este tipo de metodologías requieren, las que en muchos casos son de gran envergadura.
  2. Procesos establecidos de la empresa: implementar este tipo de metodologías implica efectuar una reorganización en los procesos. Para esto, es necesario fomentar un espíritu de colaboración entre el personal, el cual debe ser promovido por las personas que lideran la empresa, las que deben estar dispuestas a cambiar flexibilizando las formas de hacer, dejando de lado prejuicios e incluso jerarquías.

Otros casos típicos son:

  1. Resistencia a modificar la gestión del presupuesto: ser ágil implica repensar y cambiar el foco en la administración de los recursos de la empresa, las que comúnmente destinan un presupuesto anual para el departamento de TI, sin arriesgarse a correr ni un mínimo riesgo.
  2. Barreras y vicios: es necesario identificar los problemas que las empresas tienen, involucrando y considerando en ello a todos los actores que participan en el proceso de transformación, fomentando el trabajo en equipo y la comunicación efectiva y constante para abordar este nuevo cambio.
  3. La subutilización de herramientas: en muchos casos, se da que las herramientas con las que cuentan las empresas son las apropiadas para el desarrollo del negocio, sin embargo, por desconocimiento o falta de entrenamiento éstas no son bien utilizadas por sus usuarios.

Sin duda, adoptar este tipo de metodologías es un desafío que nos invita a construir para el cambio, apostando por el éxito a largo plazo. En esta migración, una de las claves para poder implementar de buena manera las metodologías ágiles es conjugar y armonizar el aspecto tradicional con esta nueva perspectiva ágil, para poder desarrollar esa mirada innovadora que le permitirá a las empresas adaptarse y flexibilizar su forma de trabajo, incrementando la satisfacción del cliente, mejorando la eficiencia operativa y aportando al crecimiento del negocio.

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