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Hace un poco más de un año empecé a trabajar en 3IT y si empiezo a enumerar la cantidad de cambios que hasta ahora he podido vivenciar, sin duda este texto se transformaría en una lista interminable, que dudo estés dispuesto a revisar. Sin embargo, siempre es bueno reflexionar sobre algunas experiencias que muchas veces nos ayudan a replantearnos y cambiar.  

Es así como, en mi labor de periodista, al llegar a la empresa me enfrenté a una realidad que nunca antes había podido experimentar y que reconozco, me cautivó desde el primer instante. El dress code, la ausencia de puestos fijos de trabajo (en un principio no teníamos un lugar asignado, luego comenzamos a sentarnos por áreas y hoy en día nos distribuimos según el proyecto para el cual nos encontremos trabajando), la posibilidad de interactuar con especialistas del área informática – que no cumplían para nada con el estereotipo que tenemos en la cabeza – ¡y no les voy a mentir!, más de algún panorama entretenido que se armaba antes de salir, me hacían sentir en un ambiente grato, de confianza y colaboración, el cual nos permitía sentirnos cercanos y comprometidos, favoreciendo el trabajo en equipo.

SE PENSÓ Y SE HIZO

Haciendo memoria y gracias al registro fotográfico, un día un par de personajes (específicamente el Líder de Fábrica junto al Líder de Marketing), se animaron y decidieron sacar las divisiones que por esos días separaban nuestros escritorios. ¿La razón? En ese entonces, nos encontrábamos a punto de iniciar el proceso de implementación de nuestra nueva  fábrica ágil, oportunidad perfecta para generar aquellos cambios que nos permitirían minimizar barreras de entradas y ofrecer una mejor experiencia a quienes estaban a punto de incorporarse a la empresa, beneficiando de paso a quienes ya formábamos parte de 3IT.

Dicho cambio, que se gestó gracias a la experiencia previa que tenían nuestros compañeros trabajando con agilidad, provocó un gran impacto incluso en la administración de la empresa. Recuerdo que ese día decidí sumarme a la tarea, la cual terminó tomándonos casi toda la mañana, ya que las benditas divisiones se resistían a salir de esos escritorios, casi con la misma fuerza que muchas veces nos oponemos al cambio… En nuestro caso, éramos (y somos) una empresa ágil y sacar las divisiones sin duda nos aportaría a trabajar de mejor manera, generando espacios más abiertos, propiciando una comunicación más directa con nuestros compañeros.

USA LA AGILIDAD A TU FAVOR Y ADÁPTATE

Si bien es cierto, a pesar de que como periodista probablemente nada tuviera que ver con el uso de la metodología ágil, de igual manera como equipo nos beneficiamos de ella, adoptando y adaptando este marco de trabajo a nuestra realidad y necesidades, consiguiendo de mejor manera y más ágil, nuestras metas como área.

En este sentido, como la agilidad se basa en la adaptación al cambio, la clave al momento de enfrentarnos a ellos es orientar nuestras acciones y decisiones hacia los objetivos que previamente nos hemos propuesto, ya que por más cambios que se produzcan en el camino, teniendo claro nuestro norte, siempre llegaremos a buen puerto y a tiempo.

En mi caso, trabajar en una empresa como 3IT y conocer la agilidad como metodología de trabajo, me ha permitido: organizar de mejor manera mi agenda diaria, ayudándome a discriminar entre lo urgente y lo importante; potenciar la comunicación con mi equipo de trabajo, reuniéndonos cada mañana para coordinar nuestro trabajo; además de poner a prueba mi capacidad de adaptación y flexibilidad, al tener que cambiar prioridades de manera constante. Metodología que también permite iterar y reflexionar respecto a cómo podemos ser más efectivos, entre muchas otras ventajas y aprendizajes.

Ya lo sabes, cuando identifiques una situación que requiera de cambios, no te quedes quiet@ y ¡haz algo al respecto! Hacer los cambios, adaptarse y utilizar herramientas y/o metodologías que nos ayuden en esta tarea es fundamental, más aún en el contexto de una Transformación Digital que avanza a gran velocidad.

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